Entre viejas y tractores…

..el aroma del mate y el sonido de la shruti se pasaron los días, pasó el verano.

Aquel fue un verano de cosecha abundante. Los dos años anteriores de intenso trabajo habían dado sus frutos, y vaya frutos! Un verano de festivales, yoga y playa lleno de música, gente mágica y visiones de Amor y Plenitud, todo ello respaldado por una fuerte convicción de merecimiento, la recompensa a un gran esfuerzo que por fin llegaba.
Y ahora tocaban las vacaciones que se planteaban como “mi tiempo para pensar”, tiempo a solas para echar la vista atrás, hacer balance de todo lo sucedido y definir la dirección a seguir sin perderme de vista, que a veces me pasa.
Preparé a “La Abuelita” y Yerba y yo partimos hacia la tierra de los druidas y entonces sucedió algo inesperado:
El niño Krishna apareció en mi camino aunque al principio no le reconocí. Él estaba haciendo autostop a la salida de Guadalajara con una sonrisa enorme y sincera que me impulsó a pisar el pedal de freno sin pensarlo siquiera. Yo no iba muy lejos de allí pero sabía que le tenía que llevar a alguna parte. Se montó en la furgoneta y le llevé, primero hasta la gasolinera más próxima, luego hasta el pueblo de mis padres, luego hasta Medinacelli, Arnedo, Sonabia, País Vasco, Navarra…pero en realidad me lo llevé más lejos, le llevé más profundo a un lugar muy adentro de mi Corazón.
El Niño Krishna resultó ser la mejor compañía de viaje que uno se puede imaginar y no me permitió “pensar” ni un poquito.
Y como suele suceder cuando no se piensa demasiado, las respuestas llegaron.
  • Él me mostró la alegría de vivir, ligero de equipaje y sin demasiadas preocupaciones. Me recordó que la vida es “puro gozo”, que el único motivo por el que estamos aquí es para disfrutar. (Una frase tantrika que llevo repitiendo todo el verano pero que Él, por fin, cargó de sentido).
  • Él me hizo recordar y valorar TODO lo que me he propuesto y alcanzado en los últimos años y muchas dudas en mi cabeza se disiparon.
  • Con Él mi amor propio, que a veces cojea, no se tambaleó ni un poquito.
  • Él me hizo las preguntas que necesitaba para encontrar algunas respuestas.
  • Y Él me enseñó a preparar un buen mate. (Último pero no menos importante)
La verdad es que no sé muy bien si era Krishna o un travieso ” chort” porque me robó el Miedo, robó las dudas y se llevo la Oscuridad y dejó todo inundado de Luz y Amor.
Y eso, al fin y al cabo, es lo que hacen los maestros. (Los buenos maestros)
Espero, niño Krishna, que siempre, siempre te acompañen ese Amor y esa Luz tan especial que desprendes. Que la vida te sonría de la misma manera en que Tú la sonríes a Ella y que tarde o temprano nos volvamos a encontrar en algún lugar del Universo.
GRACIAS POR TANTO
Om Shanti