Mantra para conquistar a la “Gran Muerte”

La primera vez que me crucé con el Mahamrityunjaya Mantra fue en India durante mi primer Yoga Teacher Training (mi primera formación para capacitarme como profesora de Hatha Yoga). O más bien debería decir, la primera vez que el Mantra se cruzó conmigo, porque en realidad son los mantras los que te encuentran, no eres tú el que los escoges.

En aquella formación nuestro maestro nos dió tres mantras para que trabajáramos con ellos, para que meditáramos en su vibración y energía.

Pero fue este mantra en concreto el que se introdujo en mi cabeza y no me dejaba en paz. Surgió en mí una necesidad imperiosa de ir a Calcuta, a KaliGhat y sentarme a recitar este mantra 108 veces. Algo que en realidad no tiene mucho sentido, porque KaliGhat es el templo dedicado a la diosa Kali, y este mantra está dedicado a Rudra, más tarde conocido como Shiva. De todas maneras, nunca llegué a cumplir esa misión, que no nació de mi mente, sino de un lugar más profundo, de donde nacen esas misiones y certezas que trascienden el Ego. Cuando recibes esas órdenes, no tienes elección, debes atender a la llamada. Pero no lo hice, así que es algo que todavía está en mi lista de cosas pendientes que hacer en la vida.

Como siempre ocurre, una vez que empiezas a escuchar este mundo mágico de tu intuición, todo sucede por algo. Y en aquel viaje no era mi momento de visitar Bengala, la cuna del Tantra y del culto a la Gran Diosa, ya que todavía me quedaba mucho por aprender antes de visitar ese lugar en el mundo.

El caso es que en Leh, donde yo estaba formándome para ser “profesora” (algo muy ambicioso por mi parte) de yoga, empecé a meditar con este poderoso mantra. Lo recuerdo perfectamente, estaba sentada en mi cama después de un intenso día de formación en el que nos levantábamos a las 5:00 am para hacer un par de horas de meditación, una hora de pranayama, tres sesiones de hatha yoga, y un par de horas de estudio y cerrar el día meditando de nuevo. Allí, sentada en la cama empecé a recitar el mantra, una y otra vez, hasta que de pronto el mantra se apoderó de mí, llegó un momento en el que no era yo la que lo pronunciaba y mucho menos estaba en condición de dejar de hacerlo. Durante un largo rato, quizás una o dos horas, no fui yo la que recitó ese mantra en la habitación y un  movimiento en forma de 8 perfecto se apoderó de mis hombros. Mis dos hombros empezaron a trazar el recorrido del símbolo del infinito, perfecto, en un movimiento que tampoco era mío. Fue una experiencia impresionante, a ratos escalofriante, a ratos mágica, totalmente inexplicable para mi razón, y completamente diferente a cualquier otra cosa que había experimentado hasta entonces.

Hay muchas teorías y explicaciones acerca de los movimientos oscilantes durante la meditación profunda. Algunas dicen que son fruto de un sistema nervioso dañado y que, en cierta medida deben tratar de evitarse, ya que la energía kundalini que debería dirigirse hacia el canal central, sushumna, se está dispersando hacia el exterior. Otras, relacionan estos movimientos con la liberación de tensiones acumuladas en el cuerpo físico, emocional y energético.

Al fin y al cabo, es inútil buscar una explicación racional a las experiencias vividas en estados de meditación, yo suelo decir incluso que es inútil hablar de meditación (algo que en ocasiones estoy obligada a hacer, dada mi profesión). Pero tanto el estado de meditación, como las experiencias que nos suceden en estos estados, están más allá de las palabras, están más allá de lo humano, son algo del territorio de lo divino, dónde las palabras no alcanzan.

Si me preguntas qué es lo que sentí después de esta experiencia, no sabría explicarlo, lo único que tengo claro es que cada día me siento más ligera y más libre. Voy dejando atrás pesos innecesarios, ataduras, creencias limitantes, tensiones, miedos…y cada día que paso transitando este camino de magia y espiritualidad, me siento más libre, capaz de todo lo que me proponga, capaz de superarme cada día que pasa, de alcanzar todo aquello que mi Corazón desea sin importar lo que un día pensé que era, sin importar a donde los demás piensan que puedo llegar.

Te sientes poderosa e ilimitada, desaparece la palabra IMPOSIBLE de tu vocabulario. (para mí incluso desapareció el vocabulario…pero hoy ya he hablado demasiado, esta limitación que siento con las palabras la dejaremos para un nuevo post para el que todavía no he encontrado las palabras adecuadas)

Hablemos del mantra:

Este mantra está dedicado a Rudra en su forma de Mrityunjaya tal y como aparece en el Rig Veda (más tarde se le conocería como Shiva).

Su nombre significa: el mantra para conquistar a la “Gran Muerte”.

En la India se lo conoce con diferentes nombres, Rudra Mantra en referencia al aspecto “furioso” de Shiva, Tryambakam haciendo referencia a sus tres ojos, y a veces es conocido como Mrita Sanjivini porque formaba parte de una práctica “restaurativa” que fue mostrada al gran sabio Shukra después de que hubiera completado un largo y agotador periodo de austeridades.

Junto con el Gayatri Mantra está considerado el corazón de los Veda y es un mantra muy valorado para su uso en prácticas de meditación en toda la India.

Traducción palabra a palabra:

  • Aum: Es una sílaba mística y sagrada cargada de significado.
  • Tryambakam: el de los tres ojos.
  • Jayamahe : te adoramos, honramos, reverenciamos…
  • Sugandhim: aromático, dulce olor…
  • Pusti: bien nutrido, próspero, lleno de vitalidad…
  • Vardhanam: aquel que nutre, fortalece, enriquece, devuelve la salud… el buen jardinero.
  • Urvarukam: pepino.
  • Iva: como, igual que.
  • Bhandanam: es liberado del cautiverio (en este caso, el pepino es cortado de su rama)
  • Mrtyor: De la Muerte.
  • Muksiya: Sálvanos, libéranos.
  • Ma: no
  • Amrtat: inmortalidad, emancipación.

OM NAMOH SHIVAY